#LaNacióndice: Nicolás tenía 13 años y quería ser criminalista; el 2 de mayo salió a casa de su abuela y no volvió. Lo mataron presuntamente para robarle sus tenis nuevos. Nico vendía globos como sus papás; le gustaba mucho su trabajo y quería ayudar a su familia a salir del bache por el que pasaban. De grande quería ser un exitoso criminalista, lo tenía claro, a pesar de que apenas estudiaba el segundo grado de secundaria. Tenía 13 años, vivía en Ecatepec, Estado de México, y contaba con muchas amistades. Era amable, carismático y siempre le gustaba vender. En sus tiempos libres ayudaba a las personas como una pareja de adultos mayores que los apoyaba a llevarles el mandando; sin embargo, la vida de Nico se apagaría el 2 de mayo. "A mi hijo le gustaba trabajar, somos globeros. Amaba su trabajo, me decía 'mamita ya trabajando todos la situación va a cambiar, ya no vamos a padecer'", narró Rebeca, la madre de Nico. Esos sueños, deseos y metas que...
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